Os hemos hablado en un par de ocasiones del proyecto sobre la vida del ex-director del FBI John Edgar Hoover, el cabrón más poderoso de los Estados Unidos durante cinco largas décadas. Os recordamos que el guión lo firma Dustin Lance Black, activista gay y guionista ganador del Oscar por ‘Mi nombre es Harvey Milk’, que es desde entonces uno de los escritores más respetados de la Industria.
Más tarde, supimos quién dirigiría el proyecto, Clint Eastwood, uno de los últimos cineastas clásicos en activo y también os anunciamos quién sería el que encarnase al ex superjefazo del poder en la sombra en los US, Leonardo DiCaprio. Sucesión de meganombres pues para un megaproyecto que sin tanto ‘equipo A‘ posiblemente no habría tenido posibilidades de conseguir financiación en unos tiempos en que los bancos se ponen remolones, cuando aún sufren las réplicas del terremoto financiero, para subvencionar otra cosa que no sean vampiros teenagers y adaptaciones imposibles que se han partido, al menos este año, los piños, contra los noes del distinguido público.
Entre los que se/nos debatían/amos entre sí ‘Hoover’ sería un retrato político sobre las influencias de J. Edgar o se atrevería a escudriñar donde francamente nos apatece, las privacidades del Rey, Leo DiCaprio nos ha sacado de dudas esta semana, poniéndonos los dientes largos.




El artista 




