
A mí, como católico, estas cosas me descomponen sobremanera. Sobre todo, porque este tipo de posicionamientos no se corresponden con lo que yo he conocido, con lo que me han enseñado, y con lo que son los católicos de base.
Y de hecho, algún día hablaré sobre este tema, porque parece que por ser gay, uno no puede ser católico, por la postura retrógrada de la jerarquía eclesiástica, con la que bien tengo que ver ideológicamente hablando.
Pero realmente, hay mucho más detrás aparte de los obispos y de los sectores ultracatólicos. Un ejemplo más de lo amplio y variado que es el colectivo LGBT.
Y bueno, voy a centrarme en el tema, que me desvío. El caso es que el Vaticano quiere impedir que las Naciones Unidas impulsen la despenalización de la homosexualidad en el mundo.











