Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Ayer, comentábamos en Ambiente G que Singapur había multado a una televisión por emitir una escena en la que dos gays pensaban en cambiar el salón de su casa para reconvertirlo en un dormitorio en el que alojar a un niño adoptado.
Una auténtica barbaridad, pensarán los censores, el hecho de que los ciudadanos de Singapur vean desde el salón de su casa como dos hombres están felices y haciendo planes de futuro por la llegada de un hijo desde la más absoluta normalidad.
Y lo más triste es que prefieran, no en Singapur, sino en cualquier parte del planeta, ver escenas de una agresividad que deja sin habla, antes que ver una escena de amor entre dos hombres o entre dos mujeres.
Lamentablemente, no hace falta que sea una escena de carácter sexual para que los censores de turno, o la asociación de defensa de no se que valores salte a la mínima. Con que salga una escena de un simple beso entre dos hombres, saltan las alarmas por doquier, como si fuera una plaga que amenaza con expandirse ante los incautos televidentes.
Leer más