
Ya os hablé un día aquí de lo que era el popper y de que su venta está prohibida en España. Pues bien, un ciudadano francés ha sido condenado a cinco meses de prisión y una multa de siete meses por cinco euros al día (1.050 euros) por vender popper en un sex-shop de Vila (Ibiza), destinado a público gay.
El acusado fue detenido en septiembre de 2006, cuando fue pillado vendiendo popper de forma clandestina en su establecimiento.
Vía | Diario de Ibiza


Comentarios
Supongo que le mereceria la pena el riesgo.