Cinco consejos para una mamada perfecta

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Chupa y mama que se derrama

Seguro que este veranito os haceis alguna escapada a alguna ciudad con un alto número de usuarios de Grindr (o aplicación similar. Seguro que quereis dejar una huella inborrable en alguno de vuestros escarceos sexuales.

La penetración está bien, pero una buena felación es un acto que deja un buen sabor de boca al receptor, aunque parezca irónico. Y siempre es un bonito recuerdo. Que te recuerden como un buen felador dirá mucho de ti.

Hacer buenas felaciones te ayudará en tu vida cotidiana a la hora de encontrar un trabajo, de conseguir ese ascenso o de aprobar esa asignatura que se te resiste. Te ayudará a pasar al backstage de esa gran diva y te asegurará noches de barras libres.

Un reciente estudio en la Universidad de Wisconsin afirma que no es difícil hacer una buena felación. Y oye, si lees en internet que una universidad norteamericana ha afirmado algo, tiene que ser cierto. ¿No? Como el estudio estaba en inglés, aquí te traigo un resumen traducido de mala manera. Es decir que estos cinco puntos no se corresponden mucho con la realidad del estudio ficticio anteriormente mencionado.

Que te guste lo que haces

El primer consejo para hacer una mamada es que te guste hacer mamadas. Si no te gusta lo que vas a hacer, apaga y vámonos. Es muy importante disfrutar de lo que se está haciendo con quién se está haciendo. Tienes que coger la felación con ganas. Tanto tienes que disfrutar tú de lo que vas a hacer como el receptor de lo que le vas a hacer.

Se recomienda encarecidamente que si lo vas a hacer con desgana no lo hagas. Aunque no por menos felar, seas más vago: si no piensas practicar la felación, al menos realiza alguna otra prácitca sexual de calidad que compense.

La humedad es la esencia de la hidratación

Ya lo decía Zoolander: la humedad es importante. No debemos dar por supuesto que nuestra boca vaya a ser un fuente inagotable de humedad. A veces hay que ayudar un poquito. No está de más ser un felador preparado y tener una botellita de agua cerca.

Recuerda, un prepucio lubricado es un prepucio que se enrolla y desenrolla con gracia y desparpajo. Nueve de cada diez maricas entrevistados en un cuarto oscuro aseguraron que las felaciones bien lubricadas era más placenteras.

No hay dos sin tres

Según unos experimentos realizados en unos baños cercanos a la universidad esta del estudio ficticio, durante la realización de la felación se han de tener en cuenta dos puntos colaterales muy importantes. Nos referimos a la estimulación anal y a la estimulación escrotal.

A no ser que el sujeto que es sometido a la felación sea un activo de estos que repelen cualquier acercamiento a su zona anal, se recomienda encarecidamente el probar a estimular, previa lubricación, el ano.

A esto se le añade un masaje en la bosa escrotal. Hay estudiosos que se posicionan más al masaje con la mano libre. Otros, los más atrevidos, se lanzan a un masaje con la lengua, usando la mano que queda libre para realizar una masturbación. Una parte más transgresora 2.0 usa la mano libre para mandar Whatsapps a las amigas, comentando la jugada.

¡Mira! ¡Sin manos!

Recuerda que la parte principal de la felación es la boca. Si una felación fuera un videojuego y la hicieras de principio a fin sin usar las manos, pues sería un perfect. Requiere mucha práctica y recomendamos no probarlo si no se tiene experiencia previa.

Se han localizado casos en algunos bares gays de Kentucky Fried Chicken de hombres con vértebras dislocadas por no tener cuidado al realizar esta arriesgada práctica.

Arcada y lagrimón

La prueba inequívoca de que estás haciendo bien una mamada es una lagrimilla. Pero no de las de emoción. De las otras. A no ser que el objeto (u objetos, si eres muy productivo) de nuestra felación tenga un tamaño de pene muy inferior a la media real española, o que nos hayamos extirpado la campanilla, lo normal es que el glande nos haga tope. Es en ese momento cuando se produce ese mágico acto reflejo: la arcada.

Tras ese acto reflejo viene la lagrimilla. Esa lagrimilla será la señal que nos indicará si lo estamos haciendo bien o no. Aunque se recomienda tener mucho cuidado y no jugar con fuego, intentando siempre que nuestra nariz pegue con su bajo vientre, o la arcada puede dar paso a… bueno, a lo que no es una lagrimilla. Y eso la podría convertir en la peor felación de la historia. Ever.

Esperamos que estos breves consejos os sirvan de algo. Podeis remitir vuestras experiencias a la Universidad de Wisonsin esa.

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